31 dic 2012

Jinetes del viento-3

Desperté en una extraña cabaña, algunas plantas colgaban de las vigas de techo, las ventanas no tenían cristales y dejaban que un fresco viento acariciara mi rostro. Había un pequeño altar de piedra sobre el cual reposaban unos extraños objetos, un arco recurvo, varias herraduras, un mandoble enorme y un guijarro con forma de torbellino coronado por una zarza.
Al principio no recordaba nada, pero de repente me acordé de todo, y enlacé mis recuerdos con aquellos objetos. Me levanté precipitado e intenté salir por una ventana, pero la extraña voz me detuvo.
   —Alfonso…—esta vez sonó muy melódica y femenina, durante unos segundos la confundí con la de mi madre.
Me giré esperando encontrarla, pero no fue a ella a quien vi, sino la incorpórea figura de una mujer que flotaba un palmo sobre el suelo.
   — ¿Quién…quién eres?—pregunté asustado a la par que sorprendido.
    Que raro ¿Puedes verme?
    Por supuesto que sí, aunque no demasiado bien, solo tu silueta.
    Eso significa que somos iguales. Vamos, ven, sígueme.
Tras esto sentí como algo me agarraba el brazo tirando de mí hacia el interior de la casa. Me lleva a una sala aún más rara que la anterior, no tiene paredes pero es como si las tuviera. Algunas cosas, sobre todo libros, parecen flotar en el aire. Pero al mirar fijamente vi una especie de estantería invisible.
En ese momento reparó en algo un poco mas adelante. ¡Un centauro! Supongo que es quien me salvó del ataque. No recuerdo que paso, pero una gran energía se liberó en mi interior.
De repente un tornado me envuelve y me eleva sobre el suelo.
<<Qué me pasa—me pregunto—. Qué esta extraña sensación de poder y de conocimiento>>
El ser mitológico se vuelve hacia mí sorprendido.
  — ¡No puede ser! Entonces la leyenda es real…—esto último lo dice con esperanza, pero la preocupación le da un matiz amargo a su potente voz.

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