26 dic 2012

Jinetes del viento-2

Al despertar noté el aire muy cargado, y tuve un mal presentimiento. Salí de mi tienda y un viento gélido me hizo volver a por una chaqueta. Al salir escuché una voz que me llamaba:
—Alfonso…—era una voz triste, pero furiosa.
Decidí que era el momento oportuno para despertar a mi familia, pues según mi reloj eran las once, y la idea era levantarse una hora antes.
Al entrar en el refugio de mis padres me asombré con lo que encontré…
Absolutamente nada, ni equipaje, ni los sacos, sencillamente nada, es como si hubieran desaparecido. De repente reparé en unas extrañas huellas, eran como las de una cabra, pero solo había un par. También vi unos cuantos arañazos en el suelo y los laterales de la tienda.
Salí corriendo, asustado. Observé a algo salir de detrás de una de las tiendas y vislumbré a mi hermano…
No, no era mi hermano, sino un fauno, una de esas criaturas que solo existen en la imaginación y la fantasía. Pero fue solo un segundo el tiempo que permaneció en mi campo de visión, pues lo vi saltar y alejarse… ¡portando a mi hermano sobre su espalda!
Desde tanta distancia no pude apreciar si estaba dormido o inconsciente.
  —Alfonso…— era la misma voz de antes, pero esta vez mucho más cerca.
Un temblor sacudió la tierra bajo mis pies. Una flecha pasó silbando a mi lado, no me llegó a tocar de milagro. No sabía cómo reaccionar, si esconderme, huir, o quedarme inmóvil. Decidí que esto último no era una opción, pues otra saeta estuvo a punto de ensartarme la cabeza.
Salí corriendo en dirección apuesta a las flechas, pero algo me agarró, una mano humana que me alzó varios palmos del suelo para colocarme encima de un caballo.
<<Esto no está pasando—pensé al ver que realmente iba montado a lomos de un centauro—todo es un sueño del que pronto despertaré>>
Pero no desperté, al contrario, me encontraba más despierto que nunca. Hasta que la una piedra surgida de la nada me golpeó la cabeza dejándome inconsciente.

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