2 feb 2014

Camino



Paré un segundo a tomar aire. Eché la vista atrás para observar mis huellas sobre un camino que se alejaba de mí hasta más allá del horizonte.
Apenas recordaba nada que no fuese ese sendero. Me había visto crecer, reír y llorar, jugar y aburrirme. Me había visto andar sin más motivo que llegar hasta el final. Me había visto nacer, crecer y, probablemente, me vería morir.
Era todo lo que conocía. Un viaje interminable cuyo propósito nadie conoce. Unos lo llaman vida, yo lo llamo camino. Y lo seguiré hasta el final, hasta el último aliento que pueda salir de mis pulmones. Pues ese es mi destino. Andar hasta que ya no quede más que dejar de hacerlo.
Reanude la marcha y miré al frente. Allá, en el horizonte, donde el camino se ocultaba, se hallaba mi meta.

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