Soy un poeta que escribe
lo que vive,
lo que siente y lo que ve.
Era cristiano pero ya perdí la fe.
En una raza que se cree inteligente,
me parece indecente.
Los animales también pueden sentir,
sí supieran, versos como estos llegarían a escribir.
Pero llenos de golpes, de dolor,
ellos también quieren amor.
Y no son los únicos,
fíjate en chicos enganchados a lo lúdico,
para escapar de golpes familiares.
La gente cree que son hechos poco reales.
Hoy solo plasmo en verso
tal violencia humana que desborda el universo.
LA NOCHE DEL 5 DE ENERO: Niños, y no tan niños
Hace 10 años
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